Equipo Doble Zeta
Para un amplio espectro de situaciones, coyunturas, oportunidades y proporciones solemos recurrir, entre tantos rincones de consuelo, al cine. Lugar para ensayar, intento tras intento, todo tipo de construcción que quede a la deriva de quienes son reales y en busca de notificar a los demás de su existir.
Un conglomerado donde residen cuestiones que se relacionan con lo más importante de la existencia propia, pudiendo ser liviano, volátil, cortés o como desee el director de tal orquesta llegando a ser parte esencial de una filosofía, no una filosofía del cine, no del público, no de los gobiernos, sino de quienes la hacen presente. Esto nos refleja que el existir es un término muy recurrido en materia cinematográfica en consecuencia de que se vale en su mayoría de la luminiscencia, aquella energía que no juzga entre ganadores o villanos, entre masas y privilegiados, entre lo clásico y lo prematuro.
Nuestras cuestiones básicas y fundamentales de la vida huyen hacía una supuesta clarividencia obtenida, nadie nace conociendo los postulados del constructivismo ruso o siendo un miembro antiimperialista digno de la escuela de Manchester o mejor aún, aquel individúo cuya lengua debe de mencionar a un poeta francés con todo y la tesis con la que egresó. A pesar de todo este intento, ya sea logrado o fracasado, y de todas las posibles interpretaciones que un valiente pueda concluir de cualquier pieza cinematográfica, deberíamos saber dialogar un poco más entre nosotros, como parte natural del aprendizaje, como humanidad.
¿Qué diferencias podemos encontrar entre una animación que narra los testimonios de un conflicto en Irán y la guerra impuesta?, ¿Acaso hay diferencia entre el héroe norteamericano y la difusión que reciben las acciones justificadas del líder político de la región?, ambas partes serán iguales hablando de sus características escenciales salvo que la historia que vemos proyectada le falta ser real.
Un lugar común a recorrer en estas instancias es preguntarse ¿de dónde salen las cosas?, ¿de dónde sale el existir de las cosas que originan otras? Si en este punto no alcanzamos identificar la configuración que hace ser a las cosas, nuestros conflictos, nuestro existir, es mejor apartarnos de dónde estamos.
Fuente:
Forzan, J. A., Guerrero, L., García, R., & Agejas, J. A. (2015). Cine y filosofía (Ed. rev.). Ciudad de México, México: Universidad Iberoamericana.